101 AÑOS: POR OTRO CENTENARIO LLENO DE IDENTIDAD
Carta a Universitario Tenía nueve años, y el mundo aún era una maqueta de cartón. El fútbol no era mi idioma natural, ni el deporte mi vocación. Pero había una inquietud tibia, silenciosa, como esas cosas que uno no sabe nombrar pero las lleva dentro. Decía, en voz baja, que algún día quería defender tus colores. Que quizá sería arquero. Que en mis sueños infantiles yo también volaba como “Superman” Fernández, aunque en la vida real fuera cojo de destreza y manco de puntería. Que pateaba los tiros libres como si de mis botines nacieran los disparos secos de “Ñol” Solano, aunque solo fuera en la soledad del patio o sobre el polvo invisible de la memoria. Fue en el 2009, cuando mi tío el "Chato" me regaló esa camiseta. Crema como la luz del alba. En el pecho, esa vocal hermosa que parecía encenderse con el sol. No sabía aún del todo qué significaba ser de la “U”. Solo sabía que, al ponérmela, ocurría una pequeña revolución en mi interior. Me reconocía. Me encontraba. Me soñaba....