EDICTO REFLEXIVO N.° 06
TRUJILLO SE PINTÓ DE CREMA Y EL MANSICHE LO TESTIFICÓ En los annales del fútbol sudamericano, dicen que fue en Uruguay donde nació el primer “hincha”. Tanto es así, que la Real Academia Española —mucho tiempo después— intentó capturar su esencia con una definición que suena más a archivo que a vida: “partidario entusiasta de alguien o algo, especialmente de un equipo deportivo” . Pero cualquiera que haya sentido el retumbar del corazón al compás de un cántico, sabrá que el término excede toda frialdad lexicográfica. Ser hincha no se explica. Se vive. Y si hay una hinchada que convierte cada viaje en romería, cada estadio ajeno en territorio propio, es la hinchada crema. En Trujillo hubo banderazo, en el Mansiche la hinchada crema se camufló como un caballo de troya para sentenciar el triunfo. No importó el calor ni la sed que provoca la algarabía crema: la pasión por Universitario se impuso. La hinchada fue antes, durante y después del partido. Esa comunión, esa fe colectiva que no ...