EDICTO REFLEXIVO N.° 8

Triunfo y último partido de los 100 años: sobre la calidez del mediodía huanuqueño y la confirmación de la popularidad de Universitario

Ya no importa a qué hora juega el equipo ni día laboral resista la pasión merengue. Parece que, de facto, cuando Universitario entra al campo, se decreta un feriado emocional. Si la fe mueve montañas, la U mueve muchedumbres que entronizan, una y tantas veces más, la grandeza de Universitario de Deportes.

Desde el aeropuerto, el fervor superó cualquier expectativa. El plantel generó esa pasión inentendible que solo el fútbol —y solo la U— puede provocar. Otro banderazo, esta vez con la consigna del bicampeonato, remeció la víspera del partido. Fue una noche que Huánuco no olvidará, porque la U volvió al Heraclio Tapia después de seis años, en tiempos donde ya no es recordada por crisis, sino por campeonatos.

Y así, en pleno mediodía, el pueblo atiborró la máxima capacidad del Heraclio Tapia. Quienes no lograron ingresar colmaron los alrededores, como un halo que se extendía desde el cerro y envolvía de vida al majestuoso estadio. Aunque no hubiera una butaca exclusiva, el hincha huanuqueño tomó las mejores postales, enmarcadas por un cielo celeste radiante y la multitud que se desbordaba por brindar su mejor aliento al equipo más campeón del Perú.


La solidez no se improvisa: el tránsito del partido

Huánuco, 12:00 p. m. El calor intenso y la altura exigen, incluso antes del pitazo inicial. Pero si algo ha enseñado la historia de Universitario de Deportes es que no se rehúye al esfuerzo. Se enfrenta. Y se supera.

Esta victoria crema se construyó más desde la convicción que desde la belleza. Porque no fue un partido para entusiasmarse con lo estético, sino para admirar lo funcional: la U no hizo su mejor partido, pero ganó. Ganó porque sabe defender, resistir y castigar en los momentos precisos.

El 1-0 llegó por insistencia y pelota detenida, con un cabezazo de José 'Tunche' Rivera, quien sustituyó al "Oreja" Flores. No es alto. No es corpulento. Pero apareció como los que entienden que en Universitario no se juega solo con el físico, sino con el alma. Lo perdió Gómez en la marca. Lo ganó Rivera con fe. Aplausos para él.

En la segunda mitad, cuando Alianza Universidad —dirigido por Roberto Mosquera— tuvo más la pelota, administró mejor los ritmos y dominó tramos largos, apareció la figura de William Riveros. El central paraguayo, en su regreso tras semanas de ausencia, fue una muralla. Sin errores, con liderazgo, bloqueó remates clave como un disparo fulminante de Asquez que parecía destinado al gol. Riveros fue el gran sostén del equipo en su momento más difícil.

Y es en partidos como este donde se reafirma la identidad: la U es, por mucho, el equipo más consolidado y equilibrado del año. Constante, pragmático, sólido. No cede fácilmente. No concede sin pelear cada metro.

Incluso cuando el penal fallado por Valera al borde del descanso parecía un balde de agua fría, el equipo supo sostenerse. Porque cuando las cosas no salen, la U no se quiebra: se agrupa y responde colectivamente. Y cuando alguien no está en su mejor momento, el resto lo respalda.

Después, una jugada cambió el tramo final del partido: Jesús Barco, excrema, fue expulsado por una fuerte entrada sobre el Tunche. Bien expulsado. Y con un hombre más, la U oxigenó su mediocampo. Los ingresos de Inga, Castillo y Vélez aportaron aire nuevo. Y fue justamente Jairo Vélez, con serenidad y precisión, quien sentenció el 2-0 en tiempo añadido. El gol fue justicia tardía a su gran ingreso.

¿Numerología o casualidad? El tanto fue anotado por el número 07, apenas a un par de días del 07 de agosto, cuando Universitario cumple 101 años. Como si el fútbol también hablara en códigos secretos, como si alguien más allá del libreto hubiera querido que el sello final del triunfo previo al aniversario lo pusiera ese número. Mística merengue, es lo que puede ser.


Lo que dicta la historia

Universitario ganó en Huánuco.
Último partido oficial antes de cumplir 101 años.
Rivera anotó. Riveros sostuvo. Vélez sentenció.
10 puntos en el Clausura.
49 puntos en el acumulado.
La popularidad no se mide en encuestas, se siente en las calles.
El mediodía ardía, pero la U resistió como en sus mejores jornadas.
Volvimos a Huánuco y nos volvimos a abrazar.
¡Y DALE U!

Ahora pensar en Sport Boys: Próxima audiencia el sábado en el Estadio Monumental.


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